un cuarto de la noche... intento de surrealismo
Calle de buda 12:30 de la noche, Samuel caminaba por la calle tranquilo, la calle tranquila, el silencioso, no estropeaba el silencio que adornaba la noche, metió las manos en los bolsos de su abrigo, todo empezaba a cambiar, una a una las sombras y las siluetas de desencajaban de su lugar y comenzaron a bailar, bajo la luz platinada de la luna se iniciaba una curiosa danza de seres espectrales y formas vaporosas, pero Samuel no estaba asustado, al contrario la música que empezaba a sonar en su cabeza lo alentó a bailar también, tomo la sombra de el farol de la esquina entre sus brazos y comenzó un vals de aterradoras fantasías, alrededor del todas las sombras chillaban lujuriosas y el aire se deslizaba entre ellas a una velocidad increíble, el tiempo que estaba agazapado en una esquina volteo hacia arriba, viendo a todos con unas cuencas sin ojos y una sonrisa cadavérica, la música que estaba contenida en la cabeza de Samuel, comenzó a escapar por su boca, en forma de un viscoso gusano negro y lustroso, siguió bailando pero ya no con la sombra del farol que se había cansado y estaba sentada en el puente, sino con su propio abrigo que dulcemente le acariciaba las mejillas, como si el abrigo supiese que abrazaba su interior, el baile que al principio fue suave y sereno poco a poco fue aumentando de velocidad entre brincoteos de demonios azules y luminosos, más rápido, más rápido, las esencias de las cosas se mesclaban una con las otras, el éxtasis repentino todo se convulsiono al unísono, las sombras bailarinas constantes, los vapores, el tiempo acostado apenas respirando y los demonios alargados y difusos, el corazón del mismo Samuel, que ya no tenía principio ni fin, todo se sacudió de repente, al darse la campanada de la una de la mañana, en ese momento las cosas regresaron a su lugar, los vapores se elevaron en el cielo, el tiempo volvió a correr, los demonios escaparon a las coladeras y el corazón de Samuel regreso a su pecho, valla noche se dijo a si mismo, mientras de limpiaba los restos de una sombra en el zapato.
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