Escribir también es una forma de orar
“Supongo que esta bien así” esa esa su frase para convencerse
de que las cosas estaban llevando exactamente el rumbo que deberían llevar,
aunque no se atrevía regresar al bando de los ateos se sentía un tanto incomodo
con su relación con dios, y no es que dios no lo escuchará, si siempre lo
escucha a uno, es que sus caprichos y exigencias nuca eran satisfechos como quería,
seguía dejándose llevar por su entrepierna, eso si ya no tan frecuentemente se decía
a si mismo para convencerse, le dolía el corazón, y si de manera literal le dolía,
mas, en un día de esos, un domingo lluvioso de primavera ¿o era un lunes?. Y no
es que sea la victima del todo, claro que no lo era, dentro de el aun rugían los
demonios, pero ahora mas que nunca trataba de
contenerlo en su pecho, quizá ellos son los responsables de que su corazón
estuviera un tanto cansado, quizá harto de vivir ¿uno se puede hartar de eso? ¿Uno
puede echarle la culpa a los que siente?
Y no es que este pasando por una mala racha, pareciera que
su vida se había convertido en una mala racha, antes tenia al amor como
esperanza de redención, ahora ni eso, ahora a arreglárselas el sólito con el
mundo y sus demonios, bueno quizá no tan solo quizá de la mano de dios, ese
dios que a veces le parecía tan distante, tan lejano, como el día que intento
esperar el eclipse, puso el despertador demasiado temprano, la luna apenas
estaba empezando a terminarse, no iba a soportar mucho volvió a su cama así veía
a dios como un sueno, como cuando entrecierras los ojos e intentas mirar
directamente al sol.
Según buda la espera y el deseo eran los principales
causantes de dolor, y eso sonaba bastante coherente, su vida pendía de un juego
de posibilidades, y hace mucho había olvidado como vivir sobre el día de hoy se
sentía como tratar de permanecer parado sobre una aguja tarde o temprano el
peso de las cosas lo balancearía hacia un lado y junto con el todo, quería tener
un final bonito o al menos luminoso para esta historia, pero ahora no decía,
ahora solo quiero sacar los deseos de su mente los anhelos, la promesa de una
pacifica indiferencia le parecía bastante atractiva, ahora que no hay amor,
ahora que la fantasía se fue de viaje sobre una canción, ahora que habría que
volverse hombre no había manera,
Lloraba sin lagrimas ni quejas, lloraba con una canción en
silencio lloraba viendo el cerro y sus luces a través de la ventana, sabia que
todo tendría que pasar, que todo pasaría, pero ahora su pecho era una presa
rota, y mas aun porque había un ultimo demonio que le pesaba, del cual ya había
hablado pero con el cual no lograba reconciliarse. Ahí estaba el dinero tan
lejos de el y su presente, que pensó seriamente y por un largo rato venderle su
alma al diablo, lo había visto en la televisión, Jesús costo treinta monedas de
plata, y lo vio esa misma mañana la fantasía de un mundo inalcanzable sorteado
por mares de dinero, esa era la única diferencia entre el y cualquiera de los
que caminaban con ropa cara y gestos de parecer muy ocupados, prometió no
quejarse mas por dinero, quizá mas por arrogancia que por vergüenza, sabia que
no había dinero, y trabajo, bueno el trabajo era ir a la calle y tratar de venderle a alguien la idea de que era confiable, pequeñas tragedias de la vida por inconsciente
estupidez perder un billete en la calle, y tener la incertidumbre acerca de
poder volver a casa, sabia que muchos otros sufrían, que en una banca del
parque Jesús era un pordiosero, que en algún semáforo alguien tenia hambre,
pero ahora su pequeña tragedia personal ocupaba toda su mente le impedía ver el
dolor en el mundo, no le gustaba sentir ese egoísmo, pero la promesa de
encontrar una forma de llevarse unas monedas a la bolsa honestamente parecía lejana
y apremiante, a estas alturas de su vida
a sus veinticuatro años y contando, ya no sabia de que otra manera orar de que
otra manera pedir, sabia que no debía pedir, que mas bien tenia que agradecer, entre
tanto caós brillantes lecciones relucían como pepitas de oro en una criba, solo
que su criba estaba rota, intentaba reír imaginándose con un antifaz para
dormir en forma de gato, en algún lugar estará el, no, no se reprochaba a el
mismo no pienses en el , a pesar de considerarlo la mas seria de sus
imposibilidades ahora era la estrella mas distante, la palabra mas olvidada, el
suspiro mas breve, ahora no era mas que un puñado de fantasía que no servía
para asirse y sobrevivir al naufragio, al naufragio de varias de sus esperanzas
al naufragio de su presente, al naufragio de sus pensamientos y emociones, al
naufragio de sus palabras y sus canciones, su vida había chocado abruptamente
contra la realidad y ahora eran cajas esparcida en un mar infinito y azul, había
una caja de trastes por lavar a decir verdad le agradaba hacerlo, nunca había aprendido
a ser lo suficientemente hombre como para negarse a hacerlo, nuca hubo esa
posibilidad la de ganarse la barba que fuera su medalla al valor,
Gracias
Para toda regla existe una excepción
Aunque trates… él te ha cosido el alma
Todo cambia
Todo cambia
Todo cambia
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