pray
Que estamos esperando se dijeron
dos desconocidos que esperaban el autobús, el vestido con una chaqueta gris
ella con un abrigo café, no se volteaban a ver tenían la mirada absorta en el
pavimento, y aunque sabían que estaban ahí, uno al lado del otro en realidad
estaban lejos, la pregunta volvió a estallar por parte de ella ¿Qué estamos
esperando? El conmovido por la inusual muestra de interés de una extraña
susurro que no sabia, la escena pronto se pudo haber convertido en el típico cliché
de una comedia norteamericana o en un profundo drama del cine francés, pero
contrario a cualquiera de esos posibles escenarios, no paso nada de eso,
simplemente ellos seguían ahí, contemplando el atardecer distante frio, de una
tarde de verano, era hasta cierto punto irónico, como es posible que en una
tarde de verano hiciera tanto frio, ni el mejor meteorólogo podría explicarlo,
simplemente el mundo estaba loco, el tenia dentro de si muchas dudas, ella
ninguna respuesta, el viento el animo de iniciar una conversación, pero que
seria bueno decir en medio de un silencio tan conmovedor, no dudó fue
directamente a un punto definitivamente peligroso volteo a verla y de una
manera francamente interrogativa le pregunto como es que un dios amoroso
permitiera dolor en el mundo, ella frunció el seño como si no comprendiera bien
la pregunta, y en realidad no la comprendía, medito un poco no tenia una
respuesta para la pregunta, que en ese momento había transformado el silencio
de un sitio venerable a un momento incomodo, vacilo un poco no tenia una
respuesta ante tal pregunta, de repente una idea cruzo su mente y tal como la
idea cruzo su mente ella cruzo la calle, se agacho corto un diente de león y
regreso a la parada de autobús, lo miro con una sonrisa franca y de satisfacción
y le dio el diente de león, había encontrado la respuesta perfecta a tal
pregunta, el sorprendido y conmovido le dijo, ¿sabes cual es la palabra
perfecta para esto? Whisper, ella sonrió whisper definitivamente es una bonita
palabra, y bien soplamos el diente de león y pedimos un deseo. Ella lo tomo y
lo arrojo al aire las semillas se esparcieron por el aire cual sombrillas diminutas,
y ahora nuestro deseo se va a hacer realidad, el sonrió y tomo el autobús que
llegaba ella espero y oro en voz baja, la noche callo y oscureció todo.
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